Las constelaciones de Chu Lily

 

El arte no tiene fronteras, aunque sí estilos diferentes según el ser y sentir de cada una de las culturas dónde se desarrolla, que hoy día, en que se acortan las distancias y se producen intercambios de experiencias entre los artistas de los diferentes paises, viene a desembocar en un enriquecimiento de las técnicas aunque permanezca el espíritu primigenio que conforma el soporte de su personalidad. Este es el caso de la artista china Chu Lily, formada a la par entre las culturas oriental y occidental. Actualmente, combina su actividad en las especialidades de pintura, grabado y escultura, con la de Profesora asociada del Departamento de Educación General de la Universidad de Chung Hua (Taiwan), en cuya Escuela Superior de Bellas Artes inició sus estudios (1967) ampliándolos en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Madrid, en la que se termina su curso doctorado en 1984. Desde entonces, tanto en España como en su país, ha desarrollado una intensa labor social en favor de las Artes plásticas, ejerciendo cargos de responsabilidad en comités y jurados nacionales e internacionales, esponiendo al público su obra y concurriendo a concursos en los que recibió numerosos premios y galardones.

 

Vivió en España durante varios años, colaborando en la enseñanza de la pintura china co varias instituciones, participando en muestras colectivas e individuales, éstas en Caja Madrid(1979 y 1981), Caja de Ahorros Popular de Guipuzcoa en San Sebastián (1985) y, de vuerta a su país, en la exposición inaugural del Museo de Bellas Artes de Taiwan (1988), en la Universidad de Chung Hua (1991), en el Centro de Arte de Hong – Kong (1993), en la Galería Asia Este de Taipei (1995) y en Galería “O” de Ginza, Tokyo (1997). La última, con la obra que reproducimos, la ha tenído en la Casa de la Cultura de Hsin Chu en el mes de enero del presente año 2000.

 

La obra de Chu Lily no tiene ninguna referencia directa sino que es el resultado de su propia investigación. Impone su criterio creativo expresándose mediante un lenguaje plástico personal y sorprendentemente original. De la milenaria cultura oriental extrae el rítmo gráfico del signo y de Occidente, el vibrante fuego colorísta ausente de la pintura tradicional china, más austera de cromatísmos. Pero esto es sólo un punto de partida desde el que va a ordenar su propio verbo plástico, un universo fantástico, pleno de sensaciones que deslumbra tanto por la equilibrada composición como por el fulgurante juego de colores con que adorna con minuciosa paciencia y un sentido geométrico y puntillista de la representación el cuadro.

 

Consigue Chu Lily descubrirnos con su obra una cosmogonía interestelar para la que sólo ella tiene la llave y el privilegiado secreto de explorarla no con los artilugios sofisticados y ultramodernos de los astrónomos, sino mediante una imaginación desbordante que vierte mediante técnicas mixtas y tintas chinas como realidad visible, invitándonos a un viaje fantástico más allá de nuestros sentidos. Un viaje infinito a través de sus “Constelaciones”, porque no se trata de una obra aislada sino interrelacionada entre sí misma, donde cada cuadro tiene su correspondencia con otro, y estos con los demás, hasta lograr una carta astral sin principio ni fin.

 

Antonio Morales

El editor de la misma revista

Trabajo aparecido en Portada de la revistaCorreo del ArteNº 156 en Marzo del 2000